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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Sociedad Filarmónica de Moquegua (fundación 1933)

En el libro Antología de Moquegua (Fundación Bustamante de la Fuente, 2014) del historiador y miembro de la Academia Peruana de la Lengua Ismael Pinto Vargas que reúne ensayos, estudios, crónicas y relatos sobre la historia, la cultura y el arte de la importante ciudad del sur peruano; se encuentra la remembranzas que Manuel Acosta Ojeda escribió en el año 1983

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50 AÑOS DE MÚSICA por MANUEL ACOSTA OJEDA

Manuel Acosta Ojeda lleva a Moquegua en la sangre. De madre moqueguana, su niñez y juventud transcurrió entre Lima y Moquegua. y si bien ya hombre responsable y bohemio vivió en la primera, la tierra de sus mayores siempre estuvo presente en sus afectos. Manuel cada vez que podía y puede, recalaba y recala en moquegua. Allá tenía y tiene amigos que le profesan admiración y cariño y esta es la deliciosa historia de un centro musical que marcó época en Moquegua que acogió a Manuel haciéndolo parte importante de su historia local y pueblerina. Pocos centros musicales tienen una historia tan sabrosa y rica de anécdotas.

Este texto apareció publicado en la revista CARETAS, como homenaje de Manuel a ésta institución moqueguana. "Manuel Acosta Ojeda uno de nuestros más afamados compositores evoca en ésta nota ese centro de tertulia y de buena música - que se levantaba en ´la callecita del medio´- en el que, en sus años mozos , cantaban las canciones de moda en Lima "La Sociedad Filarmónica" celebra 50 años en éstos días. Sacando cuentas es más antiguo que el "Carlos A. Saco", el primero de los centro musicales que se fundaron en Lima. Aquí su historia".

A 1184 kilómetros de Lima y a 1437 mts. sobre el nivel del mar, Moquegua todavía sonríe todo cuando escucha música tocada por sus hijos. Cuando tuve la suerte de llegar a Moquegua, tierra de la que me siento hijo, no existía la carretera Panamericana. Tuvimos que ir en barco, no recuerdo bien si era el "Horacio" o el "Virgilio". Desembarcámos en Ilo, un puerto muy poco poblado, con calles empedradas. Allí subimos al ´calamaso´, nombre que le daban a una especia de camión, con ruedas de tren, que mediante rieles llegaba a Moquegua.

Tenía 6 años y apesar de tiempo transcurrido recuerdo que mi padre cantor y guitarrista, preguntó dónde se reuniían los músicos. En la "Filarmónica" le dijeron- Era 1938 y Moquegua tenía sólo tres calles principales: "Ayacucho"; donde estaba el mercado principal y aún están la iglesia de Santo Domingo, las oficinas de Correo y muchas casas antiguas, la "del medio" (Moquegua) y "Lima". Entre estas últimas arterias en una vieja casona de la calle "Arequipa", quedaba por esos años el local de la Filarmónica.

Mi oído de niño grabó un nombre que recuerdo como una melodía: Miguel Ángel Fernández Dávila. Tal vez por el respeto con que la gente de él, tal vez por la cadencia de sus nombres y apellidos. Otros nombres que más asocié con Moquegua fueron: "Miqguel Ángel" y "Cerro Baúl". (aún no sabía que Mariscal Domingo Nieto, Mariano Lino Urquieta y josé Carlos Mariátegui eran moqueguanos). En 1953, cuando ya tenía "uso de licor", conocí personalmente a Miguel Ángel. Fue en el jirón Moquegua (la calle "del medio") Nro.449, donde se había trasladado la Filarmónica. Yo cantaba las canciones de moda en lima y paraba más en el billlar de Anita Cuéllar. Era muy solicitado por los bohemios de la época, sobre todo en los valses "Secreto" y "Nostalgia" de nuestra paisana Amparo baluarte. Me acompañaban los guitarristas Jaime Villanueva, un sargento del ejército, apellidado Mori, y mi buen amigo Trillo.

El 11  de abril de 1933, don Miguel Ángel con un grupo de jóvenes músicos que integraban el conjunto orquestal "Unión Juvenil", fundó la "Sociedad Filarmónica". Este grupo musical había sido fundado en 1930, por aficionados a las serenatas y a la bohemia y era muy solicitado para alegrar cumpleaños, matrimonios y toda fiesta o reunión, donde quería escucharse buena música. tenían gran éxito, pero les faltaba la proyección social organizada y hacia el futuro. La "Filarmónica" nace como una institución cerrada, exclusiva. Estaba constituída solamente por 18 asociados. Para ingresar a ella, había que esperar la renuncia de un socio, que cambiara su domicilio a Lima o al extranjero; o el fallecimiento de alguno de ellos. Venciendo mil dificultades, el local de la "calle del medio" se amobló y llenó de instrumentos musicales. Allí se dieron hermosas reuniones. Todos los artistas que actuaron en Moquegua o estuvieron de paso por la capital del cobre peruano, recuerda las atenciones recibidas.

Un 16 de julio de 1961 corrió la voz de: "¡Fuego!, ¡se quema la Filarmónica!" y el esfuerzo de más de 18 años, quedó convertido en cenizas en pocos minutos. No había compañía de bomberos. Felizmente Migue´Ángel no vio esta desgracia, había muerto un año antes. Fue muy hermosa la respuesta de Moquegua ante este reto. Los socios de la Filarmónica, sus familiares y amigos, no se amilanaron. Con gran entereza y trabajo, lograron comprar el inmueble del Jr. Ayacucho Nro. 454 donde edificaron el actual local. y no contentos con eso, adquirieron un transmisor de radio de medio kilovatio de potencia por el que llegaban a los radio receptores de Moquegua e Ilo.

Los nombres de los presidentes que más recuerdo son: Carlos Cuéllar, Alfonso Chévez, Armando Vladivia, Víctor Cutipe, Gaspar Zapata, Oscar Becerra, Alberto Miranda, Pedro Sosa, Felipe Yáñez, Eduardo Mazuelos, Elías Salas y Pedro Carrera. Actualmente su presidente es el profesor Pedro A. Dávila Herrera, quien al frente de su directiva se prepara para festejar como moquegua se lo merece, los cincuenta años de "La Filarmónica" Nuestro abrazo fraterno Willy Fargo, la primera guitarra de Moquegua.

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Fuente:
- Antología de Moquegua, Ismael Pinto Vargas, Fundación Bustamante de la Fuente, Lima 2014.

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